El Anglo y mis memorias
En esta novela se deja de lado los artificios de la ficción pero no la agudeza irónica ni el sentido del humor; el estilo y el tono desenfadado hacen de El Anglo y mis memorias una lectura divertida además de interesante, que nos lleva a reflexionar sobre nuestra misma existencia y las de quienes nos rodean.
“Escribir las memorias propias es un ejercicio de introspección y, al mismo tiempo, un acto creativo, estético, aun cuando la imaginación quede supeditada a la realidad”.