El tiempo todo lo destruye
Ulises Paniagua ha demostrado ser un escritor que con el tiempo agudiza su ejercicio. Su trabajo está hecho a conciencia. Aprehende de aquí o de allá un modo de decir, una estructura que resulte atinada, precisa. Hace su labor de crear, dar sentido al derrumbe del día a día. Y al resurgir también. Ese amanecer, que es nuevo siempre. Y su respectiva hora aciaga, cuando no sabemos si efectivamente, habrá de haber algo que nos alumbre. O si habremos de estar ahí, nosotros. Ulises Paniagua ha logrado compartir esa honda sensación de ser devastados, y muy parecido a José Emilio Pacheco, no hace testigos de nuestra propia valentía, que es a la vez, la razón de nuestra tristeza. He aquí una muestra de esa orfebrería.