Marismas
Las aventuras del Patagón
“…El cabo se puso demasiado tenso, de tal suerte, que Tom y Walter pretendieron asir con fuerza el cabo, disuadiéndolos Antón de su idea y lo soltaran. Extrañados vieron con desorbitados ojos, como el recio mangle se desprendía del piso y era arrastrado por aquella descomunal fuerza, para perderse en las turbulentas aguas de la barra”.
“ ´Tecuala´ Meza cayó al suelo tosiendo y respirando con mucha dificultad al ser soltado por aquel engendro. Al sentirse libre de las férreas garras de aquella alimaña, salió huyendo rumbo al manglar, en donde por una semana los lugareños le vieron semidesnudo gritando despavorido: —¡No! ¡No! ¡Déjame, déjame bestia del maldito infierno!— nunca más se volvió a saber de él”.
“—Ya han escuchado que al adentrarse a la Laguna de los Siete Cielos, en el fondo se ven doblones de oro y en los pies se sienten las monedas, pero al agarrarlas …”