El peso de las cosas chiquitas
“Los márgenes”, dice Sabina Bautista, son “el espacio donde habita nuestro fracaso, lo que no queremos en el centro”. En contraste, cada uno de los cuentos de El peso de las cosas chiquitas es habitado por personajes que contra el fracaso, buscan su propio centro. Y solo a veces lo encuentran.
En este libro las cosas chiquitas son variadas: una elefanta de cerámica, un cepillo de dientes, disfraces de comunista, blusas y/o camisas blancas, un par de zapatos, todos ahí para definir o modificar la vida de sus dueñas. Adultas, jóvenes, niñas que habitan oficinas, escuelas, casas, cafés, cuerpos; mujeres que en lo más común y cotidiano descubren la vida con todo y sus complejidades. Su centro.
El peso de las cosas chiquitas es, también, un recorrido por las políticas de nuestros afectos; en cada cuento encontramos a una autora que insiste en que pongamos atención a la forma, la profundidad, a la unicidad de los objetos porque son una extensión de la persona. Como lectora, he entrado en estas páginas espejeando o empatizando, encontrando y reflexionando sobre el minúsculo, pero profundo, camino de mis cosas chiquitas con todo y su peso.