La primavera y las ruinas
La primavera y las ruinas recobra un sentido poético ya perdido; la decadencia no solo alcanza al espíritu del hombre contemporáneo, subordinándolo a transacciones fiduciarias, sino que lo invade todo como un virus que carcome las artes y la literatura, y que ha degradado a la poesía.
El poemario de René Téllez se transforma en el eco de libertad que esgrimen los hombres que no son permisionarios de gracias provenientes de los cónclaves culturales, sino la voz perenne de los címbalos arcaicos de una Tradición que le exige al ser humano no renunciar al heroísmo ni autodenigrarse con demagogias hedonistas, al contrario, debe revestirse con el polvo de la batalla y de la estoica e insabora disciplina. Así es la obra de René Téllez Lendech: un blandir incesante de la espada que repudia enérgicamente los antivalores que dan sustento a la ciudad podrida y a sus ásperos contornos.