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ISBN 978-607-29-2983-8

Raymundo Andrade Peralta (1954-1994) Un Humanista en la Escuela Normal del Desierto

Autor:Ramírez Perez, Roberto
Editorial:Ramírez Pérez, Roberto
Materia:Biografía. genealogía. insignias
Público objetivo:General
Publicado:2021-09-04
Número de edición:1
Número de páginas:90
Tamaño:13.5x21cm.
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español

Reseña

Raymundo Andrade Peralta (1954-1994) Un humanista en la Escuela Normal del Desierto. BIOGRAFÍA.
Las instituciones no son más que los espacios donde se concretan las ideas de las personas que las habitan. Esas ideas pueden ser para replicar algo de lo existente o construir algo nuevo.
La finalidad de esbozar un perfil de Raymundo Andrade Peralta es hacer justicia en la historia de una institución que desde su fundación pretendió ser continuidad del proyecto original de las Normales Rurales, hablo de la Escuela Normal del Desierto de Cedral S.L.P. creada en 1975. A la trágica muerte de la directora fundadora Amina Madera Lauterio; él fue uno de los que, junto con otros, adoptaron el proyecto.
Asumo que fui influido en mi formación inicial por muchos de los docentes, pero destacan unos, y en especial Raymundo.
Este Pequeño Gigante Educador se forjó junto con las primeras generaciones de esta Normal, en sus andanzas iniciales como líder académico y político de una propuesta de formación alternativa sustentada en dos componentes: ESTUDIO Y TRABAJO.
Nacido en Huautla de Jiménez Oaxaca, el 14 de diciembre de 1954 de su madre la Sra. Angelina Peralta Cid y su padre Cipriano Andrade Guerrero. Raymundo fue el noveno de once hijos. En su infancia fue muy sociable e inquieto; aprendió como lengua materna el mazateco.
Desde pequeño fue sobresaliente en la escuela primaria y secundaria; con el apoyo de hermanos mayores, sale a la ciudad de México a seguir sus estudios; la preparatoria en San Ildefonso y los profesionales y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, la carrera de Pedagogía. Su compañero y amigo entrañable Antonio Carrillo Avelar, dice:
Un viernes a finales de agosto de 1976, al estar organizando acciones políticas contra la educación tradicionalista y obsoleta que recibían, su compañera de estudios Alba Guzmán, les dijo, “que dejen todo eso y se vayan a un lugar donde pueden hacer todo cuanto piensan y dicen ” (sobre una nueva educación). Les cita en su casa y ahí conocen a Amina Madera Lauterio, directora de la recién fundada Escuela Normal del Desierto (END) con quien conviven por buen rato en un ambiente bohemio y sin hablar de trabajo se despiden, y Alba les indica que se ven el domingo en la Central Camionera para hacer viaje a San Luis Potosí.
Al año de fallecida la Directora fundadora (1978) se crea el HIMNO a la Normal que diera identidad a la institución. Raymundo codirigió el proceso de creación convocando a toda la participación abierta a toda la comunidad escolar, hubo mucha participación, pero escaso el contenido aprovechable. Éste acabó siendo en gran medida creación de él.
De las contribuciones estudiantiles, se integró la parodia de “La cárcel de Canana” al ensamble de teatro, poesía y canto La Escuela Nueva, tan conocido entre las primeras generaciones que dirigía Raymundo.
Algunos fragmentos de testimonios de alumnos cercanos y destacados en la END:

Usaba el franelógrafo verde olivo en el pizarrón para mover dibujos e imágenes y mostrar la dinámica de un cuento interactivo, porque su ingenio daba para eso y mucho más. En el fondo le

gustaba contar historias para acercarnos a la literatura, al apreciar el entrecruce de las tramas de los personajes y desdoblar los episodios de una narración… Las huellas del tiempo.
Alberto Salinas Pérez alumno de la 2ª. Generación, Director de la END por varios ciclos escolares.

Como su alumno y más allá del aula, le recuerdo como un joven inquieto, brillante y audaz como pocos: se asumía partidario de un cambio social radical, no al reformismo ni al conservadurismo.
Sus autores de poesía preferidos eran los identificados con la corriente de crítica sociopolítica, igual que los pedagogos Antón Makarenko y Célestin Freinet Paulo Freire.
En su personalidad había creatividad e imaginación. Una vez caminando el trayecto de la orilla de Cedral hacia la Normal, al pasar por una huerta, se detiene y me dice, espera: ¿qué ves ante nosotros? Y contesto:
-No, pues yo veo un durazno en flor tras un verde fresno…
-¡No!, Es un pavo real, mira bien, ese es el pecho, mira su plumaje, su cola…
Alicia Reyes Medrano dice que no es nada fácil hablar de él porque se pueden decir tantas cosas, sin embargo, sobresale su gran carisma y una enorme sencillez.
Orgulloso de su origen geográfico (étnico y cultural) llegó a compartir un coro en mazateco que interpretaron grupalmente en honores a la bandera.
Como maestro de alumnos con origen social marginado, con nivel de comprensión lectora muy bajo, se preocupaba y ocupaba de superar tal deficiencia. Diversificaba sus estrategias de enseñanza sin incomodar, igual y reconocía lo positivo y los logros que sus alumnos manifestaban en sus trabajos. Además, siempre exhortaba a quienes se veían sobresalientes a ser modestos y nunca sentirse por encima de los demás.

Se esforzaba por que todos sus alumnos se apropiasen del conocimiento haciendo malabares con el gis y el pizarrón y aprovechando sus habilidades para esquematizar y dibujar. Pocos como él.
Buscaba platicar en los tiempos libres para saber de las situaciones que los alumnos, alejados de sus familias nucleares, vivían cotidianamente entre las familias adoptivas. Su actitud perfeccionista hacía demandar a sus alumnos que destacasen, para ello mediaba bien sus emociones, porque sin regañar ni humillar, exigía para alcanzar buenos resultados.
Como humanista fue generoso, algunos alumnos han hecho saber que recibieron apoyo económico de su parte, aunque provenía de cuna humilde y de un estado muy lejano.
Como fundador y coordinador del periódico, EL SEMBRADOR. También se siembran las ideas, él tuvo a su cargo todo el proceso de edición, luego se apoyó en otros maestros y alumnos para facilitar y entrenar a otros en las diversas tareas.
En enero de 1980, a raíz de una fractura interna entre docentes y directivos, abandona la escuela por estar en riesgo su integridad física, dada las amenazas vertidas por fuerzas políticas locales apoyadas por el gobierno federal.
No aceptó su cambio al Estado de Guerrero. Se va por 2/3 a la Escuela de Médicos Descalzos, del sur de Nuevo León, donde no le pagaban nada. se va a Monterrey, y participa en organizaciones populares de izquierda.

En 1982 mediante una carta me decía. “Me complace que aún conserves la inquietud de participar en algo. Te diré con las palabras del viejo Marx: no se trata de sólo contemplar la realidad, sino que hay que transformarla…la existencia del hombre sólo se justifica en la medida que actúa sobre su medio, de otra manera solo sería vegetativo.
Durante cinco años labora Dirección General de Educación Indígena, de ahí se va al Centro de Cooperación Regional para le Educación de Adultos en América Latina y el Caribe, (CREFAL) donde a decir de él mismo, vuelve al hecho educativo, en un plano distinto, más global e integrado” participando en el diseño de cursos y talleres, impartiendo conferencias por diferentes países de América del Sur y el Caribe. Esta es su etapa académica más productiva, destacando sus coautorías con Antonio Carrillo Avelar y Alba Guzmán:
En 1993 se reencuentra en el CREFAL con su exalumna de la Normal del Desierto Graciela Romero García, a quien le comenta que padecía la enfermedad del asma.
La vida de Raymundo finaliza un 07 de junio de 1994. Sus restos descansan en su querida tierra natal. El CREFAL publicó póstumamente su poemario, Papeles que murmuran al viento.

En la ruptura interna de 1980, se acusó a varios docentes de ateísmo, sin embargo este docente sí creía en un Dios, que refería como Gran Dador de Vida, de su texto GRATITUD son estos fragmentos.

Gracias Dador de Vida
Por hacerme sentir hoy hermosamente vivo Gracias por encender tan artera esta certeza Que me brilla como un sol en la conciencia Gracias por todas las sensaciones
Que me sostienen presente en este mundo maravilloso. Con la humildad de una fruta silvestre
Quiero dejar lo más lejos posible
La idea de desvanecerme en la nada,
En la sonrisa diáfana con que hermosamente me sueltas de tus manos Y me entregas otra vez a la vida.

FIN

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