Acostumbrados a estar vivos
El libro Acostumbrados a estar vivos, evidencia una madurez expresiva, una extraña lucidez y una fina sensibilidad de un “yo lírico” que trabaja con la palabra para que diga con precisión cómo duelen las pérdidas en las vidas humanas.
La palabra plena enlaza el tiempo discontinuo de la vida y la continuidad de la muerte, con gran destreza técnica.