Operación jarocha
David López, “El señor Violencia”, quien nos presenta una novela con dos historias inicialmente paralelas: las penurias y vicisitudes de Adolfo, que despierta totalmente desconcertado, entre gasas y sangre seca, en una tina de baño de un hotel sin saber qué hacía ahí ni por qué fue producto de una cercenación; y Alejandra González, un trasexual que trabaja en una estética y que busca anhelante hacerse la “operación jarocha”. Uno busca quién se la pague y la otra quién se la haga. Ambos personajes, débiles y pusilánimes, primitivamente ambiciosos y extraordinariamente torpes, nos llevan de la mano, junto con sus compañeros de viaje (Poli y Gonzalo, respectivamente), otros dos más inadaptados que ellos y con empleos ordinarios, por una historia que de a poco se va volviendo más compleja hasta desembocar en un final que deja al lector desconcertado.
En Operación jarocha los temas son la corrupción y la prostitución, los robos y los crímenes, las drogas y demás vicios que padece nuestro país diariamente, convirtiéndose así en elementos protagonistas de esta novela. La historia está narrada con un ritmo ágil y ameno, de saltos temporales entre cada capítulo, que atrapa al lector desde la primera página y que no permite descanso alguno hasta culminar con un final inesperado y sorprendente, a la altura de lo que fue el desarrollo del libro, dejando a quien lo lea nada indiferente.