Canciones a la intemperie
En Canciones a la intemperie habita el Enamorado: desnudo, vulnerable, expuesto a los elementos, sin refugio y sin busca de refugio, más bien oponiendo al filo cortante de la noche y del dolor su canto y su flauta de huesos. La poesía de Diego José es una tea ardiente, un canto que persiste a pesar de la envidia, la indiferencia y la crueldad de quienes pretenden aniquilar la belleza. Estos versos hablan tanto del amor como de la locura y la claridad que enceguece, de la transformación que sobreviene cuando alguien pierde completamente la cabeza por amor. Aquí resuenan los ecos de Li Po ebrio de luna, de Orfeo en el Hades, de todos aquellos que eligieron la autenticidad sobre la certeza. Canciones a la Intemperie es una invitación a descalzarse, a abandonar los lindes impuestos, a bailar en el borde de la propia desgarradura.