De zombis y brujas
Dos historias para ser montadas en un escenario, por un lado, un zombi en pleno reconocimiento de su nuevo estado. En un despertar autorreflexivo comienza a descubrirse a si mismo, lo acompaña una voz que puede ser lo que le queda de humanidad o esa voz interna que todos tenemos. Sentimos con él la rigidez de sus miembros, su primer festín que disfruta y le horroriza al mismo tiempo.
Por otro lado, somos testigos de un juicio contra una bruja, una niña que tiene la capacidad de viajar al pasado o al futuro y observar a otros. En ocasiones no se conforma con ser testigo, orienta y aconseja a quienes visita, sobre todo a aquellos que están sufriendo violencia y tan solo necesitan una palabra de aliento.
Ambas historias retratan un México con miles de desaparecidos todos los días, un México que permite la violencia hacia las niñas y mujeres, un México donde niñas y niños son reclutados por la delincuencia organizada para engrosar las filas de sus células… Una historia que parece fantasía, pero retrata realidades.