El principito
Traducción de Juan Villoro al español del libro, Le Petit Prince (El Principito) de Antoine de Saint Exupery, que realizó para el periódico Novedades a los 28 años por encargo de Fernando Benítez, siendo un pensador en ciernes, lo cual confirma que el libro de Saint-Exupéry satisface a dos tipos de lectores extremos: los niños y los filósofos.
El escenario de El principito recuerda un aterrizaje forzoso del autor en el desierto del Sahara. De noche, se sintió en un planeta extraño, bajo el manto de las estrellas. “De ese vértigo en el tiempo nace la idea cósmica del pequeño príncipe”, escribe Pedro Sorela.
En una crónica, Saint-Exupéry le comenta a su interlocutor: “De vez en cuando me paseo por las estrellas”. En tres meses, el piloto escribió la historia del pequeño príncipe que viaja por distintos planetas con peculiar sabiduría. Tiempo antes, en Piloto de guerra, se había hecho una pregunta: “¿De dónde somos?”. ¿Qué patria merece ser defendida en combate? “Somos de nuestra infancia”, respondió.
El protagonista de este libro odia la seriedad y las explicaciones de los mayores. En cambio, aprecia algo tan frágil como una rosa que teme a las corrientes de aire. Para él, las estrellas importan porque pueden contener una flor, del mismo modo en que el desierto importa porque en algún sitio esconde un pozo de agua. “Lo esencial es invisible a los ojos”, dice el principito.