Lengua de pájaro
Hablar el idioma de la poesía requiere una aguja: para tejer abrigos, zurcir heridas y, por qué no, reconocer el origen del dolor. Escribirla es adentrarse en un mapa de navegación donde emergen costas, bocas y arrecifes nacidos de la vida misma. También es un acto de conciencia: sólo las aves cruzan el océano guiadas por la certeza invisible de otra orilla. Con su mínima lengua organizan el canto, del mismo modo en que este libro hilvana la memoria de una casa, la familia que sostiene y el alimento de las brasas. Zeydel Bernal nos ofrece en Lengua de pájaro un espacio donde la luz engendra una realidad sensible, porque es cierto que “algunas cosas sólo ocurren cuando se dicen”.