Leyendas y romances
En las noches del "sertão" brasileño, junto al fuego o a la orilla de un río, las historias no se leen sino que se cuentan. Y en esa voz viva, popular, sin adornos, capaz de erizar la piel, Bernardo Guimarães halló el tono exacto para tres relatos donde el miedo brota del propio suelo de Minas y Goiás.
Una Historia de Quilombólas nos adentra en la memoria de la resistencia y la violencia de las tierras sin ley. La Garganta del Infierno despliega un paisaje de sombras donde la geografía misma parece conjurar el castigo. Y La Danza de los Huesos convierte una noche de tránsito fluvial en un ritual de muertos que no descansan, porque la justicia aún no se ha hecho.
Publicados en 1871, estos cuentos no son una curiosidad romántica sino la prueba temprana de que el horror literario en Brasil tenía voz propia, una voz hecha de selva, de luna traidora, de dichos del campo y de la certeza de que algunos crímenes dejan huella más allá de la tumba. Guimarães, con la humildad de quien sabe escuchar, puso por escrito lo que de otro modo se habría perdido.
Por primera vez en español, aquí está el texto íntegro de Leyendas y Romances. La voz de un mundo que sigue hablando, siglo y medio después, con la misma urgencia.