Nómadas
El lector tiene en sus manos la ruta de un viaje para echar a andar entre los pensamientos y deseos que no nos hemos confesado, una lupa para mirar con suspicacia a los que nos rodean, porque la autora sabe colocar la piedra de la punción cuentística en el lugar exacto donde la realidad se distorsiona y la comodidad es un espejismo inhabitable. Nos volvemos nómadas frente a sus cuentos, o frente al deseo de serlo desde la falsa comodidad de la lectura. Con una prosa labrada y natural, sin concesiones sentimentales y con un oído bien calibrado, Nómadas afirma la voz narrativa de una cuentista que echa raíces en nuestros asombros lectores.