Conciencia emocional
Sentir es sanar
Nunca tuviste que controlar lo que sientes.
Tenías que aprender a sentirlo.
Nos enseñaron a manejar las emociones con la cabeza. Pero las emociones no son pensamientos: son energía en movimiento que sucede en el cuerpo. Y la energía no se controla sin pagar un precio: se reprime. Y lo que se reprime, tarde o temprano, enferma.
Este libro propone otro camino. No dominar lo que sentimos, sino permitirle completar su ciclo hasta sanar. Porque sentir es sanar, y sanar es volver a sentir.
Y en el corazón de la propuesta hay una buena noticia: la conciencia emocional no se aprende, se recupera. Nacimos con ella; la vida nos enseñó a sepultarla. No hay que construir nada nuevo: hay que desenterrar lo que siempre fue nuestro.
Donde otros enfoques se detienen, este comienza.