El dialogo que fuimos
En las páginas de este libro, la literatura deja de ser sólo palabras y la música deja de ser sólo sonido. ¿Puede un poema respirar como un adagio de Mahler? ¿Es la prosa de Virginia Woolf una fuga barroca? ¿Por qué el jazz de Miles Davis y el ultraísmo de Borges parecen hablar el mismo idioma secreto? ritmos que se convierten en sintaxis, silencios que funcionan como puntuación, estructuras musicales que moldean narrativas enteras. Desde el contrapunto bachiano en la obra de Thomas Mann hasta los ecos de Billie Holiday en la poesía de Langston Hughes, pasando por la influencia del cante jondo en Lorca o la presencia fantasmal de Schubert en la prosa de Sebald, estas páginas desvelan un territorio fronterizo donde el arte del tiempo se encuentra consigo mismo. No es un libro sobre música en la literatura, ni sobre literatura en la música. Es un libro sobre lo que ocurre cuando ambas dejan de fingir que son disciplinas separadas.