Aunque se acabe el mundo
El mundo se acaba una tarde cualquiera. Las luces se apagan, los teléfonos dejan de funcionar y las personas comienzan a perderse dentro de sí mismas. Laia está en Sevilla cuando todo empieza. Diana está miles de kilómetros, intentando volver desde Alemania. Y aunque entre ellas solo queda el recuerdo de una promesa y un número de teléfono que ya no sirve, ambas emprenden un viaje imposible: reencontrarse. Aunque se acabe el mundo es una historia sobre el amor cuando ya no queda nada, sobre la memoria como refugio y sobre la obstinación de seguir sintiendo, incluso cuando todo ha dejado de tener sentido. Un libro devastador y luminoso sobre lo que permanece cuando el mundo termina.