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ISBN 978-970-96336-7-2

Niño abrazado, hombre que abraza
Guía para formar hombres presentes y afectivos

Autor:Aguilera Padilla, Liliana
Colaboradores:
Saavedra Castillo, Horacio Gabriel (Editor Literario)
Selser Ventura, Irene Beatriz (Editor Literario)
Editorial:Saavedra Castillo Horacio Gabriel
Materia:Psicología aplicada
Clasificación:Cuidado y crianza de los niños: consejos para los padres
Público objetivo:General
Publicado:2026-08-10
Número de edición:1
Número de páginas:98
Tamaño:14x21.5cm.
Precio:$250
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español

Reseña

Niño abrazado,
hombre que abraza

Vivimos tiempos complejos, fracturados por la incertidumbre, la violencia y el conflicto. En este escenario, ¿cómo construir crianzas respetuosas? Como hombres, el desafío es aún mayor: ¿cómo desmontar el machismo heredado para convertirnos en padres presentes, amorosos y corresponsables? Hoy, más que nunca, es urgente transformar nuestra vulnerabilidad en fortaleza para ser el ejemplo y el referente positivo que las nuevas generaciones necesitan.
En su primera obra, El Libro Púrpura de las Mujeres Extraordinarias, la autora Liliana Aguilera planteó una metodología diseñada para que las mujeres logren sanar, restaurar su autoconcepto y tejer redes de sororidad que rompan definitivamente con los ciclos de violencia.
Ahora, en su más reciente libro, Niño abrazado, hombre que abraza, la escritora realiza una transición natural y sumamente necesaria hacia el involucramiento del hombre en la ecuación de la crianza. En estas páginas ofrece herramientas prácticas para sanar y transformar las masculinidades y el significado profundo de ser hombre.
A través de este puente literario, Aguilera conecta ambos trabajos: revisa las heridas de la infancia, resignifica las ideas tradicionales de la hombría y propone alternativas humanas para ejercer crianzas basadas en el buen trato, dando respuestas a las preguntas que inicialmente plantea. Queda una idea clave: sí es posible el cambio en los hombres y sí podemos ser un referente positivo para nuestros hijos e hijas.
Esta obra llega en un momento muy importante, justo cuando muchos hombres buscan cambiar el rumbo, pero no logran encontrar referentes, espacios o guías que les muestren el camino. Aquí descubrirán los puntos clave para transformar su paternidad y redefinir su identidad. Este libro es una invitación a dar el salto para convertirse en “hombres púrpuras”: varones sensibles, abiertos al cambio y profundamente comprometidos con la igualdad.
A través de relatos reales, la autora da voz a hombres que se atrevieron a compartir sus experiencias, invitando a otros a reescribir sus propias vidas lejos del machismo. No estamos ante una obra teórica, sino ante un espejo de realidades que han lastimado a muchas familias. Sin embargo, el mensaje es de esperanza: al dar un giro a nuestras historias, nos convertimos en agentes de cambio capaces de criar varones sensibles, amorosos y empáticos. El resultado final es un impacto social profundo que genera hogares responsables y libres de violencia.
El trabajo con las masculinidades nos enseña que, como hombres y padres, es fundamental repensarnos y resignificar los mandatos tradicionales sobre lo que significan la hombría y la paternidad.
Al asumirse como hombres en constante proceso de cambio e involucrarse activamente en la crianza, se logra incidir en al menos tres grandes campos a saber:

1.-Educación y contención emocional: No basta con identificar las emociones que experimentan nuestros hijos; el reto es aprender a sentirlas y expresarlas junto a ellos. Es momento de erradicar el clásico “no pasa nada” para aceptar que sí pasa. Validar los procesos internos implica nombrar el miedo, la tristeza, el dolor o la alegría, rompiendo así el hábito heredado de reprimir lo que sentimos bajo el falso escudo de que “todo está bien”.
Dentro del gran abanico emocional, el afecto cobra gran relevancia desde nuestro aprendizaje como hombres y, en esta obra, es parte esencial de la propuesta. Me refiero al abrazo, abrazo como expresión del afecto, del cariño, del amor a otros. Hablamos de un abrazo que acaricie, no que se exprese con golpes. Aprender a abrazar y sentir al otro, su cuerpo, su cercanía, y transmitir esa sensación de calidez, de saber que se puede estar en tranquilidad y en bienestar.
2.-Cultura del buen trato: Consiste en experimentar y manifestar hacia los hijos relaciones afectivas completamente alejadas de cualquier forma de violencia. El buen trato es una filosofía de vida que promueve el cuidado y el amor propio, proyectándose hacia nuestros vínculos cercanos y el entorno que habitamos. Implica asumir un compromiso con el bienestar colectivo, reconociendo que nuestras acciones generan cercanía, amor y empatía. Este aprendizaje exige un viaje individual de revisión y confrontación con uno mismo, un proceso profundamente valioso para el crecimiento y la evolución como hombres.
3.-Cuidados y corresponsabilidad: la corresponsabilidad y el cuidado en la crianza poseen una importancia crucial por al menos cuatro razones fundamentales:
—Deconstrucción del rol de proveedor: Rompe con el estereotipo tradicional del hombre como un agente puramente económico y periférico en el hogar, transformándolo en un pilar afectivo, cotidiano y presente.

—Igualdad: Equilibra la carga mental y física del trabajo doméstico y de cuidados, la cual históricamente ha recaído sobre las mujeres, permitiendo una distribución justa del tiempo y el desarrollo personal de las personas que integran la familia.

—Beneficio en el desarrollo de las niñeces: Ofrece a los hijos un modelo de referencia basado en el afecto, la empatía y el respeto mutuo, demostrándoles con el ejemplo que las tareas de cuidado no tienen género y previniendo la repetición de conductas machistas.

—Sanación y bienestar: Permite al hombre conectar con su propia sensibilidad, derribar el analfabetismo emocional y experimentar la paternidad como un espacio de crecimiento personal y afectividad plena, mas no como una obligación.

Aunque nadie dijo que criar fuera fácil y es más bien una tarea ardua que a veces nos sacude por completo, todo cobra sentido cuando estás ahí, presente. Sostener la manita de tu hijo para guiar sus pasos, cruzarte con sus ojos llenos de confianza o sentir el impacto de su cuerpo corriendo a tus brazos al regresar a casa recompensa absolutamente todo. Es una sensación de bienestar tan inmensa, que te recuerda por qué vale la pena cada paso del viaje.
Por último, una clave más a la que la autora nos invita es saber que seguramente nos equivocaremos en algún momento: estar conscientes de esto, escuchar otras voces, corregir y seguir adelante es parte de ese cambio que se busca al ser un padre en proceso de transformación.
Por eso, te invito a que te atrevas a escribir tu propia historia de crianza. Date la oportunidad de revisar qué ideas sobre “ser hombre” te heredaron y terminaste siguiendo al pie de la letra, pero, sobre todo, analiza qué huella han dejado en tu vida.
Pregúntate honestamente cómo eres hoy como papá o, en su caso, cómo te gustaría ser; mejor aún: ¿Cómo quieres que te recuerden? ¿Qué te gustaría que tus hijos platicaran de ti en el futuro? Si sientes que hoy las respuestas no son las mejores, estás justo a tiempo de cambiar el rumbo. Súmate a esos “padres púrpuras” que tanta falta le hacen al mundo.
Hoy mismo puedes empezar un capítulo totalmente nuevo.

Ricardo E. Ayllón González
Director de GENDES A.C.

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