Brujas novohispanas
Las mujeres que desafiaron a la Inquisición
En la Nueva España del siglo XVIII, tres mujeres mulatas esclavizadas fueron acusadas de volar por los cerros, transformarse en guajolotes, untarse ungüentos y clavar espinas en muñecos de trapo para enfermar a sus vecinos. Sus historias, rescatadas de los expedientes inquisitoriales, nos abren una ventana a un mundo donde las tradiciones europeas, indígenas y africanas se entrelazan para dar forma a una brujería local y mestiza.
María Ana, Guadalupe y Pasquala no eran brujas de cuento: eran curanderas, parteras y mujeres solas que desafiaron el orden colonial con sus saberes y su autonomía. Cuando las curaciones no funcionaban o los conflictos vecinales estallaban, la acusación de brujería se convertía en un arma para deshacerse de ellas. Este libro reconstruye sus vidas, sus creencias y sus cuerpos marcados por la violencia estructural, pero también por la resistencia.
Desde una mirada interseccional, la autora nos muestra que la brujería no fue solo un delito de fe, sino un mecanismo de control sobre las mujeres que no encajaban en el molde. Una lectura imprescindible para entender cómo los miedos y los prejuicios del pasado siguen persiguiéndonos, y cómo la figura de la bruja sigue siendo, hoy, un símbolo de fuerza y rebeldía.