Nuevas competencias y dilemas éticos para los directivos públicos en la era de la inteligencia artificial
Vivimos un tiempo en el que la tecnología avanza con una velocidad que interpela a los gobiernos y a quienes los conducen. La inteligencia artificial, que hasta hace pocos años parecía un horizonte lejano, se ha incorporado a procesos que inciden en la forma en que se toman decisiones, se gestionan los recursos y se interactúa con la ciudadanía. Este cambio no se reduce a la adopción de nuevas herramientas: implica una transformación cultural y organizativa que atraviesa las estructuras del Estado y obliga a repensar cómo garantizar legitimidad y confianza de la sociedad en entornos crecientemente digitales.
La inteligencia artificial tiene la capacidad de contribuir a mejorar la calidad institucional y a acercar el gobierno a la ciudadanía, pero su impacto no está predeterminado: dependerá de la forma en que sea incorporada, de los marcos que la regulen y del compromiso de quienes la utilizan. Este libro acompaña ese desafío con un enfoque realista y con la convicción de que el liderazgo responsable sigue siendo decisivo, porque la tecnología avanza, pero el futuro del servicio público se define en la acción consciente de quienes lo conducen.