El vehículo siempre fui yo
Una historia de caídas, fe y regreso
¿Y si todo lo que la vida te ha quitado fuera, en realidad, lo que te está preparando para levantarte?
Jesús Urbano Aguilar Méndez nació en una hamaca, entre los puestos del mercado Lucas de Gálvez de Mérida. Ahí aprendió que nada se regala y que el trabajo honrado es la única herencia segura. No obstante, el camino no fue lineal: perdió a su padre siendo joven, perdió negocios, perdió cuatro hijos antes de conocer la alegría de sostener a uno y fue traicionado por aquellos en quienes más confiaba. Cuando pensó que ya no le quedaba nada, descubrió que aún le quedaba él mismo.
El vehículo siempre fui yo es el testimonio honesto de un hombre que convirtió cada caída en combustible y cada pérdida en propósito. Al terminar estas páginas, comprenderás que los límites que crees ver afuera casi siempre viven dentro, y que levantarte —una y mil veces si hace falta— es una decisión, no un talento reservado para unos pocos.
No importa cuántas veces se apague tu motor: siempre puedes arrancar de nuevo.