La piedra ausente
Réplicas de un robo de Estado en la construcción del patrimonio nacional de México
El libro aborda la historia del monolito conocido como Tláloc, denominada en este trabajo como “la piedra”, que actualmente está ubicada en las afueras limítrofes del Museo Nacional de Antropología, en avenida Reforma, Ciudad e México.
La piedra: en primer lugar, a partir de su transformación en un objeto independiente del lugar donde se halló y luego, a medida que perdura, se multiplica y se reproduce en Coatlinchan a pesar de, pero también a causa de, su ausencia. La primera parte, “El estado del patrimonio”, se basa en fuentes de archivo, así como entrevistas realizadas a algunos de los participantes cruciales que orquestaron y vivieron el traslado de la piedra para mostrar de qué manera la academia, los regímenes legales, la ingeniería y, finalmente, el robo estatal, participaron en la separación de la piedra de su territorio.
La segunda parte, “Replicas”, analiza los modos en que, después de más de seis décadas, la ausencia de la piedra sigue marcando y afectando de forma vibrante el presente de Coatlinchan. Los más de veinte años de trabajo etnográfico continuo que ha realizado la autora, le sirven para problematizar en esta parte del libro, la distinción entre objetos, comunidades y los lugares y ambientes en los que se encuentran inmersos, con lo cual se revela que la piedra y otros vestigios del pasado son constitutivos de las relaciones que producen y reproducen temporalmente el territorio.
La conclusión presenta una discusión acerca de los esfuerzos recientes de los residentes por regresar la piedra a Coatlinchan, situando su trabajo en el centro de un movimiento global de restitución desde las colecciones de los museos hacia las comunidades originarias, y de apropiación o remoción de estatuas y monumentos que materializan y perpetúan historias de violencia. En conversación con estas acciones y debates, así como con formas recientes de activismo feminista en México, el llamado a la restitución hace una invitación a replantear las políticas del patrimonio para que tomen en cuenta cómo es que ciertos objetos y sitios no se pueden separar de los lugares y comunidades en los que se encuentran inmersos y de las que forman una parte esencial. No solo se trata de un esfuerzo para enmendar un error histórico; en última instancia, el llamado a que la piedra regrese presupone
la perseverancia de los modos en que se conecta e interactúa con las fuerzas telúricas cruciales para la supervivencia del pueblo y de la región, el bienestar colectivo y la restauración ecológica.