Las celdas rosas
Las celdas rosas nace después de doce años en la cárcel. En él encuentro un mejor dominio del territorio literario de la prisión. Soy de las mujeres que tienen más años aquí. Por eso en este libro se puede leer una historia consolidada de mi convivencia con las demás. Este libro creció junto conmigo. En Las celdas rosas se puede observar una especie de aceptación, sin embargo no se trata de resignación o conformismo, porque la pelea por la libertad sigue, por eso puede leerse una lucha distinta.
Hay dos formas fáciles de afrontar la vida de las mujeres en prisión en nuestro país y los motivos que las llevaron allí: una es pasarla por alto y la otra es convertirla en un valle de lágrimas. El mérito de Sylvia Arvizu ha sido encontrar una tercera opción. La más ética y estética posible. La de reintegrarle su carácter humano