Fisiología animal
En este texto se presentan, de forma introductoria, temas complejos y variados. Con cada tema se pueden entender mejor los animales que estudiamos en otras asignaturas y con los que convivimos diariamente, también se podrán comprender las bases biológicas de algunas problemáticas sociales. Cada sistema tiene variables críticas que se regulan de modos diversos en distintos animales, dada su historia evolutiva, su plan corporal y el medio en que viven. Por esa razón, es crítico comenzar con una discusión sobre la homeostasis y enfocarla de manera comparativa en distintos grupos con estrategias regulatorias de variables diversas. La fisiología animal integra múltiples sistemas que interactúan entre sí. Se explicarán las generalidades eléctricas de las células animales y cómo, luego comprender dichas propiedades, las neuronas pueden entenderse como las células excitables por excelencia. Dichas células son la base de los sistemas nerviosos, tanto de los más simples y sin centralización, como los de las medusas y los bivalvos, hasta los más complejos y centralizados, como los de los pulpos y los mamíferos. Los sistemas nerviosos tienen un fino sistema de detección de factores ambientales abióticos, como la luz, la estimulación mecánica, las ondas sonoras o las características químicas del aire, del agua y de los alimentos. Gracias a la capacidad de evaluar dichos factores, el sistema nervioso genera respuestas fisiológicas y conductuales. Además de la comunicación mediante impulsos nerviosos, los animales poseen un complejo sistema de comunicación química entre sus órganos, conocido como sistema endocrino, que es responsable de la regulación metabólica, la absorción de nutrientes e incluso de la función reproductiva. Las hormonas son una parte esencial de la vida animal y su correcto funcionamiento es crítico para nuestra salud. De forma interesante, las hormonas están altamente reguladas por el cerebro en lo que se llama integración neuroendocrina, por lo que los estímulos sensoriales y emocionales regulan directamente a las hormonas y viceversa. Mientras que muchos animales son sésiles o planctónicos, otros han desarrollado estructuras que les permiten moverse de manera voluntaria o que generan movimientos involuntarios necesarios para mantener funciones fisiológicas. Los músculos son tan importantes en nuestra vida que algunos de los venenos más potentes conocidos, como el bótox o el curare, atacan directamente la función muscular. Sin embargo, las bases moleculares del movimiento muscular residen en los mismos componentes que permiten a las células tener motilidad, en un claro ejemplo de conservación de mecanismos celulares en funciones diversas.