Reivindicación socio-humanística del México profundo y transformación institucional:
¿El camino a seguir?
La grandiosa historia de las y los humanos que habitaron y habitan los territorios demarcados en la Mesoamérica precolonial nos ha dejado muestras sublimes de su manera de concebir el mundo a través de las artes, de su filosofía, del ejercicio de la política y la economía, y de su cultura en general. Por ejemplo, la majestuosidad de la arquitectura y de la ingeniería mexicas asombró al propio Hernán Cortés y sus huestes, quienes se obstinaron por alcanzar el dominio pleno de la gran cultura del Anáhuac. Sin embargo, pese al sometimiento colonial durante tres siglos, los pueblos originarios del México actual siguieron resistiendo a los embates externos y de las élites internas.
Pero ni la Guerra de Independencia ni las Reformas Liberales de mediados del siglo XIX ni siquiera la Revolución de principios del siglo XX lograron una reivindicación plena de la gran historia y los derechos humanos de los pueblos originarios. Es por eso que en este ensayo político se sostiene que todavía hay que recorrer un largo camino para reivindicar al México profundo, integrado éste por las comunidades originarias distribuidas a lo largo y ancho del país. Es tan gigantesca la deuda histórica con nuestros hermanos indígenas que se requiere de grandes reformas en el plano económico-político y sociocultural para reparar, aunque sea mínimamente, los daños sistemáticos causados por más de 500 años. Tales transformaciones tendrían que reflejarse en nuevas instituciones políticas, económicas, sociales y culturales, de manera que habría que ir consolidando y concretizando un verdadero Estado pluricultural.