Tiempo de flor y de ceniza
Tapachula, 1897. Amada y María son dos hermanas mayas que viven bajo la protección de un sacerdote, el padre Camilo. María posee un don de curación heredado de su abuelo, lo que provoca que algunos la vean como santa y otros como bruja. Tras un incidente violento con el caporal de la finca donde trabajan, este aparece muerto y Amada se convierte en la principal sospechosa, por lo que huye. Julián, el dueño de la finca, que está obsesionado con Amanda, desata una búsqueda por toda la región para intentar dar con ella. Por otro lado, Benjamín, un joven estadounidense, deja su vida en San Francisco para buscar oportunidades en Chiapas. Allí compra tierras y comienza a trabajar, cruzando su camino con Amada, a quien decide ayudar pese a saber que es fugitiva. Entre ellos surge una relación que evoluciona en amor. Mientras tanto, María queda bajo el cuidado de una pareja de ancianos, donde continúa sanando enfermos, aumentando su fama. Paralelamente, las tensiones en la finca de Julián crecen debido a abusos con sus trabajadores. La situación escala hasta que una revuelta se desata. En medio del caos, Julián es asesinado y se revela que él fue quien mandó matar al caporal, cuando supo que este quiso violar a Amanda, limpiando así el nombre de la chica. Tras la muerte de Julián, Benjamín logra comprar su propiedad con la promesa de dar un mejor trato a los indios. Amada y María se reúnen y comienzan una nueva vida trabajando junto a Benjamín.