El ensayo como provocación
Como quien camina por la ciudad y se pierde entre sus calles porque sabe que aún no conoce los nombres de las avenidas, pero la curiosidad lo hace avanzar, detenerse y escuchar con atención los pregones o las voces de la gente al pasar, así estas páginas avanzan, se detienen, se adentran a lo desconocido y buscan propiciar un diálogo. Los cinco sentidos del cuerpo se abren en estas páginas breves para pensar en Michel de Montaigne, en Gilberth Keith Chesterton, en Leila Guerriero y en los trabajos dedicados e invisibles de la palabra editada. Escritos al margen de otros libros, en la marginalia de la lectura, estas páginas piensan en el ensayo como género, en los héroes laterales, en el ajedrez y en el acto mismo de guardar silencio y atender con la mirada una voz que acompaña, un viento que despeina y un fuego que se aviva con las lecturas