El espartaquismo armado de México (1967-1975)
El Espartaquismo Armado de México (1967-1975) es un examen de las organizaciones y personas que incursionaro en la lucha armada revolucionaria procedentes de una corriente de pensamiento y acción política que pretendía, desde una muy particular interpretación marxista, construir el verdadero partido o conciencia organizada del proletariado cuya inexistencia histórica en México fue enunciada por el escritor y filósofo comunista disidente José Revueltas Sánchez a inicios de los años sesenta del siglo pasado y cuyos seguidores se autodenominaron espartaquistas aunque tuvieran poco que ver con el espartaquismo alemán de Rosa Luxemburgo, que fue una corriente de izquierda radical alemana nacida al final de la I Guerra Mundial, promotora de una fallida insurrección en enero de 1919 que le costó la vida a sus principales dirigentes, Karl Liebknecht, a la misma Rosa Luxemburgo y a miles de sus seguidores.
Emanados de un tronco teórico-político común, los guerrilleros que originalmente fueron espartaquistas, a partir de finales de 1967 evolucionaron y se adscribieron al movimiento armado por derroteros y consideraciones diferentes; su actuación en organismos insurrectos en el valle de México, en Nuevo León, en Tamaulipas, en Sonora, en Sinaloa, en Chihuahua y en Guerrero, fue distinta en cada caso, como lo fue, también, el desenlace. Algunos de los espartaquistas que abrazaron la lucha armada, a partir del año 1968 crearon sus propias organizaciones, como fueron la Liga de Comunistas Armados y el Frente Urbano Zapatista; otros, como Lacandones y los Macías que también por esas fechas se adentraron en la clandestinidad y actividad guerrillera, terminaron en 1973 unificados con grupos de procedencia político-ideológica variada —escindidos de la Juventud Comunista, radicalizados de la Teología de la Liberación, continuadores de quienes asaltaron el cuartel militar de Ciudad Madera en 1965, etcétera— en la Liga Comunista 23 de Septiembre;1 otros más, seguidores del pensamiento Mao Tse Tung, agrupados en el Seccional Ho Chi Minh, constituyeron un grupo de apoyo de mucha confianza de Lucio Cabañas pensando que de esa manera se vincularían y “servirían al pueblo”.
Los guerrilleros de extracción espartaquista sumaron varias centenas; no pocos quedaron en el camino o fueron desaparecidos por las policías o el ejército, muchos sufrieron tortura y pasaron años de cárcel, algunos nunca fueron atrapados. Su actuación en las organizaciones donde quedaron instalados o de los agrupamientos que crearon fue significativa en unos casos, sorprendente en otros, de llamar la atención en unos más. No es posible hacer un análisis serio de los movimientos armados en México de los sesenta, setenta y ochenta del siglo XX sin contemplar y valorar este componente.