Los orígenes sociales del poder campesino en Bolivia
Colonialismo, temporalidad capitalista y rebeliones campesinas en los Andes (1900-1980)
Bolivia se caracteriza por la intensa participación de los sectores populares en los asuntos públicos. Este sentido democrático radical no corresponde al modelo liberal, basado en la participación de minorías y mayorías a través de reglas claras, sino a la convicción de que las grandes decisiones deben tomarse con la participación y aquiescencia de los sectores populares. Esta creencia está tan asentada que es ejercida por la vía institucional cuando es posible, pero también por vías radicales y disruptivas cuando no lo es. Una de nuestras propuestas es que esta creencia y práctica son una extensión de la progresiva democratización de las relaciones sociales cotidianas y locales que ha hecho inaceptable la aquiescencia sin participación o, en otros términos, la subordinación pactada. En este sentido, esta es una investigación sobre el largo arco de la democratización rural en Bolivia, es decir, sobre el proceso de luchas tanto cotidianas como extraordinarias a través de las cuales los campesinos andinos hicieron posible esta singular característica de la vida social del país.
Si bien hoy Bolivia se caracteriza por esa intensa participación política popular, ello no siempre fue así, particularmente en el ámbito rural andino. Hasta 1952 prevalecía la servidumbre, y hasta hace algunas décadas persistían formas encubiertas de control y segregación social que llevaron a varios intelectuales a hablar de colonialismo interno, persistencia del señorialismo y la existencia de “dos Bolivias”. Por ello, este texto busca describir y explicar la historia de luchas y disputas a través de las cuales los campesinos andinos lograron suprimir no sólo las formas evidentes de sujeción personal —como la servidumbre— sino también las más sutiles que persistieron después de la Revolución de 1952. Nuestra hipótesis de fondo es que el desarrollo de la potencia política del campesinado andino ha estado vinculado con la debilidad de la expansión de la temporalidad capitalista de los Andes rurales bolivianos. Ella fue lo suficientemente intensa como para desestabilizar a la hacienda andina y luego a las formas posrevolucionarias de dominación colonial, pero insuficiente para generar una transición capitalista agraria y un orden social rural alternativo al de las comunidades andinas. Así, el capitalismo fue una fuerza lo suficientemente poderosa como para disrumpir el orden colonial, pero no para instaurar uno nuevo; el campesinado andino aprovechó ese resquicio histórico para intentar construir su propio orden y moldear la historia boliviana.