La exploración de la línea
Cuando se aclama la excelente prosa de Winkler, su profundidad reflexiva y la intuición de su juicio estético, se suele estar pensando en sus ensayos. En este librito podemos comprobar que en el relato o el diálogo, como todo buen narrador, ajustaba el estilo al tema que lo ocupaba. Tenemos en “La fechoría” una sensibilidad descriptiva muy cercana a Proust, con ciertos momentos característicos del expresionismo alemán. “La isla” es una crónica de viaje en la línea del esteticismo de Hofmannstahl: el paisaje es una entidad metafísica ante una mirada que fluctúa entre la penetración más lúcida y la nostalgia. “Anécdota de la Guerra Civil Española” presenta un tema relativamente inverosímil con precisión periodística, redactado en el espíritu de la “Nueva Objetividad” (Neue Sachlichkeit) tan en boga en su tiempo. Por último, “La exploración de la línea” es un diálogo filosófico a la manera de Paul Valéry / Platón sobre un asunto de las artes plásticas que acaba siendo de la vida misma. Su inspiración son las famosas reflexiones de Paul Klee sobre la línea: “El dibujo es una línea que sale a pasear”, y Winkler “improvisa” sobre algunas derivaciones de esta idea. En los cuatro ejemplos la prosa es distinta y también diferente de la de sus ensayos. Esto no quiere decir que, debido a su juventud, estuviera en busca de una “voz”; significa que tenía la maestría suficiente para dominar con desenvoltura y rigor diversos estilos.