Tres veces te perdí
Josefa Villanueva desentraña en Tres veces te perdí la imagen omnipresente de su padre: bálsamo de su niñez, alma de las fiestas, experto en la preparación del cabrito y muchos recuerdos más que parten de lo cotidiano en las afueras de un Monterrey que termina en las faldas de La Silla y crece con la familia, para luego entrelazarse con la memoria que viaja a Aramberri, Zaragoza o San Luis Potosí. Llegan sin embargo días en los que el temor y la enfermedad transforman el amor en abandono, en retornos y reinicios. La narración entrañable de Pepita nos mantiene en vilo con un sinfín de emociones que nos remiten a historias propias, a los pueblos en donde habitan los recuerdos de cada uno de nosotros.