Ikal Copalli y la reliquia
kal Copalli es una niña de ocho años, de cabello alborotado y grandes ojos negros, que viaja con su familia al pueblo de su abuelo, enclavado entre montañas y neblina, para celebrar la tradicional fiesta en honor a los difuntos. Durante el trayecto, la pequeña observa el paisaje y lleva consigo a su inseparable amigo de felpa: Tepejilote, un ave de alas azules y verdes que heredó de su abuela. Al llegar, es recibida por un pueblo lleno de colores vivos, olores a cempasúchil y altares decorados, donde pronto descubre una misteriosa caja verde brillante sobre el altar familiar.
La caja guarda la “reliquia” de la familia: un collar con un dije de corazón que perteneció a su abuela y, antes, a su bisabuela. Sin embargo, al abrirla, Ikal la encuentra vacía. Su abuelo confiesa que la abuela perdió el collar en el bosque antes de morir, y que desde entonces la caja permanece vacía por respeto a su memoria. Triste y desconcertada, Ikal sale al pórtico y sigue a un colibrí de alas verdes y azules —muy parecido a Tepejilote— que la conduce al bosque, donde conoce a dos hermanos, Amaranta y Chocolate Copal, quienes le ayudan a enfrentarse a un temible “sin rostro” para recuperar el collar.
Tras una intensa huida, Ikal logra rescatar la reliquia, pero pierde a su amado Tepejilote en el forcejeo. Esa noche, una misteriosa anciana aparece en el pórtico de la casa y, reconociendo el valor y la entrega de la niña, le devuelve a su peluche, diciéndole que ahora ella también tiene una guía. Así, entre el recuerdo de los seres queridos, la valentía y la magia del Mictlán, Ikal Copalli aprende que las verdaderas reliquias no solo se heredan, sino que también se ganan con el corazón.