Salvados por las nubes
Mía es una niña que viaja con sus padres en avión hacia otro país, se siente un poquito triste porque va a dejar de ver a sus amiguitos de la escuela, pero su mamá, como siempre, logra que se sienta mejor, y juntas empiezan a observar las nubes, disfrutando del bello paisaje que las rodea. Repentinamente, su avión tiene una falla, como Mía está muy atenta observa que sobre una enorme nube se forma una pista de aterrizaje. Al dirigirse hacia allá y descender del avión conocen a los habitantes de las nubes, llamados nubeolitas, quienes los reciben con entusiasmo y les dicen que les ayudarán a reparar al avión.
Mientras esperan, Mía conoce a más niños que viajaban con ella, así como a muchos nubeolitas pequeños. Juntos disfrutan de juegos, en los que los nubeolitas pueden hacer con trocitos de nube muchas cosas, haciendo que todo sea más divertido, y también más seguro.
Además, Mía y sus amiguitos acompañan a los nubeolitas a su escuela, donde la maestra Blanquita les platica sobre el ciclo del agua y sus grandes beneficios. Los niños son muy participativos, pues se dan cuenta que ellos viven todos los días con el agua en sus diferentes estados. Blanquita también les explica muchas cosas sobre las nubes y como también son importantes para la vida en la Tierra. Los niños aprenden mucho sobre los tipos de lluvia, sobre los suelos y algunos inventos que se han hecho para aprovecharla lo más posible. Mía y sus amiguitos aprenden que hay muchas profesiones en las que las personas se dedican al cuidado del medio ambiente, aprenden también que es importante que todos seamos conscientes y cuidemos al agua y al planeta. Mía tiene ahora muchas posibilidades de elegir la profesión que más le guste cuando sea grande.
Así, Mía descubrió un maravilloso mundo entre las nubes, lleno de juegos, amistad y sorprendentes aprendizajes sobre el ciclo del agua y el cuidado del planeta. La noche previa a la despedida, disfrutan de un cielo lleno de estrellas y una brillante luna.
Mía y su familia retoman su viaje. Mía ya no está triste, sabe que tiene ante ella otra oportunidad de aprendizaje y de conocer a nuevos amigos.
Este es un tierno cuento infantil sobre la imaginación, la amistad y la consciencia ambiental.