Pueblos y nacionalismo, del régimen oligárquico a la sociedad de masas en Yucatán, 1894-1925
Este libro examina la transformación de la sociedad regional yucateca en un periodo clave de modernización mexicana. El autor analiza cómo, entre el Porfiriato y la Revolución (1894‑1925), la península transitó de un modelo oligárquico a una incipiente sociedad de masas, pasando por diversas etapas que expresaron el cambio a formas más modernas de la dinámica social.
El estudio se centra en la construcción del Estado regional y en los distintos proyectos de modernidad que se disputaron el control de ese proceso. Los actores principales son los hacendados, las comunidades indígenas, la Iglesia católica y el Estado, cuyas alianzas y enfrentamientos definieron el equilibrio político y social en la región. Savarino muestra que la modernización no fue una imposición externa, sino un largo proceso de adaptación y negociación en el que participaron tanto las élites como los sectores subalternos.
La obra analiza dos patrones de desarrollo: uno basado en clientelas controladas por la oligarquía y otro que amplía la participación bajo la tutela del nuevo Estado “social”. Ambos, sin embargo, mantienen una dirección vertical y elitista. La Revolución marca la ruptura entre estos modelos, pero los intentos de modernización forzosa —primero de los constitucionalistas y luego del Partido Socialista de Yucatán— fracasan, revelando la notable persistencia de las pautas tradicionales en la cultura política local.
Savarino combina el análisis de las estructuras de poder con la vida cotidiana de los pueblos (fiestas religiosas, prácticas comunitarias), y demuestra cómo en esos espacios se entrecruzaban religión y política, reforzando una identidad nacional que negociaba constantemente con lo tradicional. El resultado es una contribución original al debate sobre la formación del sistema político mexicano a comienzos del siglo XX, leída desde la especificidad histórica de Yucatán.