Donde el agua no muerde
Una ajolote se ha alejado del lago porque prefiere vivir en tierra por un secreto que la atormenta. Su propia nube la sigue, indicando su estado de ánimo. No da un paso sin cuidar sus emociones, ya que evita a toda costa que la nube se torne gris. Cree vivir feliz reprimiendo sus emociones, hasta que se topa con otra ajolote que tiene sobre su cabeza una nube negra. La encontró tratando de escapar del lago. Le falta un brazo, y aunque ambas saben que crecerá, comprenden que no será la misma persona. Ellas saben que el dolor te cambia, pero es la compañía la que terminará por transformarlas.