Ya bit'u ar ts'ogi kjwä
(otomí) Tejidos para los dioses
A través de una serie de fotografías, la obra “YA BIT'U AR TS'OGI KJWÄ” expone cómo diversas comunidades originarias mantienen vigentes las celebraciones religiosas que estructuran sus calendarios anuales. Este registro visual abarca localidades como San Felipe de los Alzati (Zitácuaro, Michoacán); la comunidad de La Magdalena y la cabecera de Temascalcingo (Estado de México); Santiago Mexquititlán y la cabecera de Amealco de Bonfil (Querétaro); así como San Miguel, El Tule y Maguey Manso (Tolimán, Querétaro). Asimismo, documenta el arraigo cultural en Misión de Chichimecas, San Ignacio, Toreador de Abajo y la cabecera de San Luis de la Paz (Guanajuato), extendiéndose incluso hasta el predio La Casona, en la colonia Roma de la Ciudad de México. Estas festividades son el resultado del sincretismo entre tradiciones prehispánicas transformadas a lo largo de cinco siglos, elementos introducidos por la evangelización cristiana y eventos promovidos por instituciones estatales. Todas ellas confluyen en perfecta sintonía con los ciclos naturales y las faenas agrícolas, tejiendo una red de relaciones simbólicas que los habitantes materializan cotidianamente mediante el arte del telar y el bordado.
Como reflejo de esta profunda cosmovisión, los eza’r o chichimecas jonaz dividen el año en dos grandes temporadas (secas y lluvias), las cuales se desglosan en cuatro periodos específicos vinculados a su santoral ritual. El primero es el Kunhé ne’ni, o época de los vientos del poniente, marco en el que se celebra a San Felipe, el Carnaval y el Equinoccio. Le sigue el Kuri uih uba’, o tiempo de aguaceros, caracterizado por las festividades de la Santa Cruz, San Isidro, Corpus Christi y el Señor Santiago. Posteriormente llega el Kunhé ur’í ni, periodo en que soplan los vientos del oriente y se conmemora el encuentro otomí-chichimeca mediante los cultos a San Ignacio, San Luis Rey y San Miguel Arcángel. Finalmente, el ciclo anual cierra con el Uba’ ust’a ek’ats ki machí, la temporada de frío y cosecha consagrada a San Judas, el Día de Muertos y la tradicional ofrenda del Chimal a la Virgen de Guadalupe.