No es tiempo de amarrar la lengua
Rosabetty Muñoz pervierte la noción de las cosas que importan y en su fealdad encuentra una belleza dentro y fuera del poema que suele inquietar y que resulta irreductiblemente comunitaria, porque es de allí de donde viene y es allí adonde vuelve.
Enrique Winter
Su poesía se caracteriza no sólo por un tono de disforia sino de gran amargura. Hay en sus poemas una especie de pesimismo ante la idea de la patria, de la historia, de la destrucción de la naturaleza, de las relaciones personales. Es una poesía que canta la catástrofe neoliberal. Trabaja con gran acierto la imagen crítica, navaja que abre la mirada, vinculada a lo sórdido y a lo siniestro. Rosabetty Muñoz ha vivido y escrito desde Chiloé, al sur de la poesía panhispánica.
Alí Calderón