De la idea al cuento
historias de fantasía que crecieron en un aula inclusiva
Un libro para algunos podría ser una tarea fácil, cotidiana y hasta obligada, sin embargo, para alumnos de secundaria representa experiencias, no solo de lectura y escritura, sino de construir colectivamente conocimiento, plasmar realidades, sueños e imaginación; es decir, de pensar otros mundos a través de palabras.
Y qué mejor lugar para comenzar a soñar que la escuela; en ella se aprenden números y letras, pero también a dialogar, a comunicar y expresar ideas, a convivir con otros, a imaginar lo que “nos gustaría ser de grandes”: ¿médica (o), maestra (o), ingeniera (o), escritor (a), astronauta? El límite es el cielo.