11 X 8 = 68
Relatos desde el olvido
El 2 de octubre no se olvida… pero se olvidará. Y será tan olvidado como ese otro 2 de octubre, pero de 1966, en el que el estudiante Everardo Rodríguez cayó muerto en Morelia, con un balazo en la cabeza, después de que el Colegio de San Nicolás fuera convertido
en cuartel militar. El 2 de octubre del 68 se olvidará como se olvidó el 29 de julio del mismo año, cuando cientos de alumnos de la UJAT fueron acribillados y sus cuerpos quedaron flotando en el río Grijalva. Se olvidará como ese 1768, cuando decenas de bachilleres
fueron masacrados en San Luis Potosí por defender a los jesuitas, expulsados de la Nueva España; como olvidado está ya el sacrificio de decenas de jóvenes en el Zócalo capitalino, en 1892. El 2 de octubre se irá borrando de manera pertinaz como lo hizo la
matanza de politécnicos en la Ciudad de México, en 1942; como se olvidó la suerte de los miles de estudiantes mexicanos, mestizos y “soliviantados”, que fueron enviados por la fuerza a España para ir a combatir a los moros en las Alpujarras o en la Batalla de
Lepanto, en 1571. ¿Y los universitarios baleados en Puebla, frente al edificio Carolino? ¿Los de 1973? ¿Los de 1744?