Material de Lectura
Alessio Brandolini
Alessio Brandolini empezó a colaborar con su padre en el viñedo y la olivera familiar los fines de semana y en los veranos, cuando regresaba de visita de la universidad o de su trabajo en la ciudad, como una forma de entablar un diálogo con él, con el padre que era un hombre de pocas palabras. Levantarse temprano, remover la tierra y arar con el tractor, podar los arbustos, pasarse el azadón o la pala, levantar la vista y ver el paisaje rodeado de laderas y colinas, a la sombra de robles y el aroma silvestre de endrinas, en fin, encontrarse y entenderse con la mirada. Ese gusto por afanar la tierra más que heredado por el padre campesino fue adquirido por el deseo filial de cercanía. Y en ese gesto se hallan las coordenadas que rigen la obra de Brandolini: la naturaleza, el silencio y la figura paterna. Se dice que se escribe un solo poema, que todos los versos convergen en un propio poema y fluyen en el mismo río. Así, desde los primeros libros se despuntan los temas y las obsesiones de Alessio Brandolini. En sus poemas hay una tensión implícita, una tensión que reconocemos proveniente del pasado y en el presente el hablante poético observa con lucidez. A la distancia el poeta observa en su justa medida ese entramado del tiempo que es él mismo.