Vía unitiva
Encontramos un sujeto lírico que se aflige por la inminente presencia de la muerte, condena la ausencia del ser amado y se consuela con funerales interiores. El amor juega un papel ambivalente; es condena y salvación, hay liturgia, pero también hambre espiritual. La presencia de Dios es un arma de doble filo. Entre la oscuridad y la luz se degusta la hostia antiséptica, pero se peca con insistencia y fervor. El sujeto lírico se muestra desarmado, completamente humano, entregado a nuestro tiempo, donde las redes sociales y los actos cotidianos despiertan en él incertidumbre y tristeza.
Vía unitiva es un homenaje a la tradición, pero también es la médula espinal de una de las poéticas más importantes de la literatura mexiquense contemporánea. Con este poemario, Lúa Betancourt, llega al final de ese camino espiritual que comenzó en Mí[s]tica