El paisaje se llena de espejos
Encerrada en un departamento de cristal frente al Pacífico, una mujer atraviesa sola el calor, el encierro y la maternidad mientras Javier, su pareja, está internado en un hospital. Afuera, iguanas fluorescentes, jaguares de zoológico de lujo y pájaros que se estrellan contra los ventanales. Adentro, una niña pequeña que no deja de preguntar por su padre, un cuerpo exhausto que no se reconoce y un zumbido persistente en el oído que la arrastra hacia la memoria.
Entre Bahía Erena y el pueblo patagónico de Derelli —valle de frutales, humo tóxico, fracking y silencios familiares—, la narradora recompone su historia: la abuela sometida a electrochoques, un padre médico y violento, una madre armada, los años en una residencia de monjas, la precariedad en Buenos Aires, los amantes, los diarios quemados antes de huir a México. A través de escenas domésticas al borde de la pesadilla, estampas enciclopédicas de animales y paisajes contaminados, este libro explora la locura heredada, el deseo, la culpa y la maternidad como experiencia radical del cuerpo y del lenguaje.
El paisaje se llena de espacio es una novela sobre vivir en un no-lugar: un cubo de vidrio en medio del desierto turístico global, un cuerpo desbordado, una mente que escribe para no desintegrarse. Una voz hipnótica y feroz que convierte el encierro en un territorio físico, político y alucinado.