Tres deseos para el señor Pug
Ésta historia comienza como un día común y corriente en la vida del señor Pug, de hocico chato, gesto gruñón, pesado, pachorrudo y perezoso, que se despierta tarde y comienza su jornada cerca de las doce. Entonces, entre somnolencias, aparece la magia, inician las sorpresas y los deseos.