Ecologías de la violencia
Una perspectiva comparativa en la victimología y criminología contemporáneas
Más de cien años después desde su nacimiento, la criminología, y también la victimología, deben hacerse nuevas preguntas, partiendo de qué merece salvarse de las investigaciones realizadas décadas atrás, considerando la diversidad de comportamientos delictivos y conceptos y el olvido de tantas víctimas y tantos delitos que no somos capaces de ver, entender o responder sin causar más violencia.
Por todo ello, estas páginas están dirigidas a un público en general, pero también a académicos, investigadores y profesionales de diferentes disciplinas, estudiantes de diferentes edades, ¿no lo somos todas las personas?, así como a técnicos, legisladores, diseñadores de políticas penales y victímales y activistas. Son todos aquellos que siguen pensando que compartimos mucho más de lo que nos separa, también con personas que han cometido delitos o los han sufrido y sus familias y comunidades. Entre otras cosas, compartimos la pasión por el conocimiento criminológico y victimológico, siempre en conversación con diferentes ciencias e incluso con el arte.
Las personas que se acerquen a estas páginas con curiosidad verán que son tratadas con el respeto que se merecen a la hora de encontrarse, en cada uno de los capítulos, con los conceptos de entrada y las conclusiones, siempre inacabadas, de salida. Desde esta óptica de curiosidad y pasión por el saber, aprenderán y disfrutarán con las autoras de este libro que también contiene esperanza. El físico y divulgador de la ciencia Jorge Wagensberg expresó algo que he recordado al leer algunas páginas: “Para crear agítese antes de usar: agítense las ideas, agítense los métodos, agítense los lenguajes”. Este libro supone una agitación necesaria, pero también llena de rigor calmado, ante el ruido y totalitarismo de la indiferencia actuales, porque nos ofrece alternativas para conversar, entender y actuar. Frente al “sálvese quien pueda” en un océano de egoísmo, esta obra llama al cuidado responsable porque no podemos pasar por alto la realidad que nos muestra y las propuestas factibles que nos sugiere.