El arbitro
Una disección a la profesión que más insultos recibe por segundo: el árbitro. Al árbitro de futbol se le pide correr como el dios Mercurio, decidir con la sabiduría de Salomón y la precisión de una super computadora. Su presencia es capaz de mantener en vilo a países enteros durante noventa minutos. Hiperactivo y movedizo, pasa de justiciero a villano, de dictador a héroe, de juez a culpable en un silbatazo. Nadie se pondría en sus zapatos, convencido de que al menos media afición, iracunda, pedirá su cabeza al final del partido. Y sin embargo, ningún otro ser humano intenta hacer justicia con tanta tenacidad. No ha cumplido ciento cincuenta años de edad pero es la profesión que más insultos recibe por segundo. Odiados, controversiales y siempre cuestionados, los árbitros son tan importantes como el balón, los jugadores y el terreno de juego. El balompié no existiría sin ese deportista abnegado y muchas veces heroico, amenazado por los aficionados, los delincuentes, los políticos y ahora también por la tecnología y la automatización del deporte. Uno se pregunta: ¿quién, en su sano juicio soñaría con ser árbitro de futbol? A esta pregunta excepcional responde con erudición minuciosa y humor infalible el extraordinario novelista policial Augusto Cruz. Convencido de que la justicia es indispensable en este planeta (al menos por noventa minutos), el autor aborda el origen, la misión y los desafíos que han acompañado al árbitro de futbol frente a las adversidades más inesperadas, divertidas, peligrosas o ridículas.