Lchul' will'en / Sol eclipsado
Ichul' will'en / Sol eclipsado se sitúa en ese intersticio donde la antropología se vuelve canto y la memoria genealógica deviene en estructura poética. Guillermo Correa Lonche no traduce el mundo: lo funda dos veces. Primero en el aliento aspirado del zapoteco de Yalalag —una de las tradiciones lingüísticas más antiguas del continente— y luego en un español que aprende a caminar sobre el abismo de lo intraducible.
Este poemario no es una elegía por lo perdido. Es la constatación de una convivencia: aquí el dios del inframundo cruza el patio del convento, la viruela viaja en las velas de los barcos blancos, y una abuela advierte sobre el gato nahual con la misma naturalidad con que se pone el café a secar al sol.
Correa Lonche, heredero de una tradición oral que se niega a ser vestigio, le confiere al zapoteco serrano un estatuto literario pleno.
Este libro es un acto de legado —a su hijo, a su pueblo— pero también una interpelación directa al lector hispanohablante: ¿qué hacemos con una lengua que resiste no desde la queja, sino desde la belleza exacta de su métrica?
En esta obra el eclipse no es el fin de la luz, sino la tensión inevitable entre dos astros que se disputan el mismo cielo.