Aprender a aprender
Los procesos al interior de las computadoras digitales o las redes formadas por estas son una suerte de caja negra para la mayoría de los usuarios de estos sistemas.
Sabemos como ingestarle datos y podemos en general interpretar las respuestas recibidas, pero los detalles del proceso que va de un extremo a otro de esta acción están envueltos en la oscuridad para muchos de los beneficiarios de los servicios. La irrupción ilícita al interior de los dispositivos digitales por parte de especialistas muy sofisticados conocidos comúnmente como hackers provoca tanto la admiración como el pavor de los usuarios afectados. Navegar por internet sin las debidas protecciones es como adentrarse en una peligrosa jungla.
A lo largo de los años, esta tragedia individual ha escalado a niveles colectivos. Los hackers han sido contratados por potencias mundiales como una suerte de corsarios digitales enfrascados en infiltrarse en los sistemas informáticos de otros países. La situación ha llegado al extremo de que muchas potencias tienen ya tropas digitales. Sus armas no son fusiles de asalto sino laptops y un arsenal de programas especializados en romper códigos, instalar troyanos, etc.
Este libro pretende tender un puente que sirva a los profanos a comprender mejor un fenómenos de nuestros tiempos que amenaza las bases mismas de nuestras sociedades. Se realiza un recorrido por las diferentes etapas históricas de este movimiento hasta la actualidad. En un intento por ser a la vez entendible al profano y de interés para los iniciados, la narración se sumerge con frecuencia en detalles técnicos para después salir a la superficie en busca de aire fresco. El autor espera haber logrado un equilibrio adecuado en ese proceso.
Cualquier obra está sesgada por los conocimientos, intereses y propensiones de sus autores. Este libro no es la excepción. Puede que algunos temas no hayan quedado adecuadamente cubiertos o explicados. Pero como decía Simon Singh en su obra El libro de los códigos, “son precisamente aquellos que pueden corregirme los más interesados en no hacerlo”.