Oír
Y escucha porque es un cuerpo vivo.
El sonido está implicado totalmente con la vida, con la materia viva: la biomasa.
El sonido es en la vida de manera irrecusable.
En la transformación de la biomasa en porciones separables a modo de cuerpos, en el
proceso de conformación de sociedades endosimbióticas a modo de organismos
complejos, en el desarrollo de sistemas sensores extensiones del tacto, en la
conformación de un sistema auditivo, finalmente, es así, sólo bajo la historia evolutiva
de esta bioforma, que este cuerpo tiene la experiencia de sonido.
La energía acústica, la vibración que el cuerpo mismo produce y que el oído —parte de
este mismo cuerpo— detecta, es sentida igualmente por el cuerpo como una sonancia.
Es la detección de la transformación del movimiento de su propia materia, del
funcionamiento de éste mismo como sistema operando, de la perturbación y variación
de su masa extensiva que igualmente es un medio.
Un medio vivo, en movimiento, un hábitat donde la vida se alberga, que se siente a sí
mismo como medio en sonancias.
Se trata de una detección para sí, y con esto el cuerpo mismo se sabe materia viva: un
cuerpo en movimiento, vivo.
Pertenece al cuerpo la experiencia de sonido.
Pertenece a la vida la experiencia de sonido.
Sólo el cuerpo vivo escucha.