Vidas Extra
Bajo su lúdica y afortunada superficie de dispositivo pop que explora la cultura de los videojuegos, Vidas Extra de Eduardo Ribé es varias cosas más, elegantes y arriesgadas. Su centro podría catalogarse como una exploración de tensiones de parejas: autobiografía y avatar; grafía y sonido; secuencia y fragmento. En su escritura previa, el autor se enfocó en el slam poetry y los soportes performáticos, un rasgo que persiste aquí, pero que se presenta canibalizado por el aspecto visual y argumental del mundo gamer. El efecto es excéntrico: una estructura narrativa sólida, aderezada de turning points, que simultáneamente explora la poesía tipográfica, la prosa, la disolución del verso. Un oxímoron complementario subyace en el aspecto confesional que se entreteje con la música verbal. Tomando como pretexto esa vida extra –la ficticia y recargable– a la que alude el título, Ribé explora con hondura distante su drama interior y el carácter fugaz de la experiencia humana, esa incógnita. Lo hace con desfachatez y humor, pero no sin ternura; equidistante de la frivolidad y la solemnidad. Con esa nota particular de frescura que sólo otorga la madurez sin pretensiones.
JULIÁN HERBERT