El sabor de la guanábana
Alma ha perdido el lenguaje. Nadie sabe con certeza por qué. Tal vez un defecto neurológico. Tal vez un abuso enterrado. Tal vez una infancia donde el diálogo fue sustituido por el silencio.
Quien narra es su hermana, Raquel. Desde la melancolía, la envidia y una compasión que a veces duele, reconstruye la vida de Alma: ácida y dulce como la pulpa de una guanábana.
Alma, la hermana torcida.
La discapacitada.
La loca.
Pero también la que guarda un mundo que nadie supo escuchar.
El sabor de la guanábana es la historia de dos hermanas unidas por el silencio, atravesadas por la culpa y el amor, y por la pregunta que queda suspendida: ¿qué sucede cuando el lenguaje se pierde, pero la memoria no?